domingo, 1 de junio de 2014

Anédotas para no olvidar...



Hay cosas aque no queremos olvidar de nuestros niños, hay muchos que no olvidaremos, pero un niño nos proporciona tantas anécdotas que es díficil  recordarlas todas, así que aquí estamos, para escribirlas y recordarlas siempre. Seguro que de mayores se las cuento y les hará mucha ilusión.

“Si me cuentan un secreto por este oído… ¿alguien puede oírlo por el otro?”. Esta era un preocupación de mi hija mayor, que de pequeña quería ser presidenta del Gobierno para elegir qué salía en la tele. Ella, que aspira a ser exploradora (entre otras cosas y depende del día) y que asegura que me tendrá que dejar a sus hijos porque no podrá llevárselos en sus aventuras, no quiere hacerse mayor, sin embargo. La principal razón: no quiere tener arrugas, por supuesto, ¡¡¡ ni pelos en la nariz!!!

Hablando de deseos… un día la oí charlando con una compañera de su clase sobre las tablas de multiplicar. Ambas estaban de acuerdo en que ojalá el resultado siempre fuera “lo que te diera la gana”. Sín duda, sería mucho más sencillo…

En esa conversación no me metí, pero sí tuve que hacerlo en una discusión que tenía con su hermano otro día. A. defendía, apasionadamente, que las niñas se rascan la cabeza con un dedo, mientras que los niños lo hacen con toda la mano… no salía de su asombro. ¿A que no, mamá?.

¿En los santos se regala?, me preguntó ella una tarde. Pues depende, le dije, de si se celebra el día del santo. Y ella, que veía acercarse el suyo, contestó: “pues yo lo celebro un montón…”

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